| 002 julio/agosto
Sitúate al lado de la isla. De la tuya. Ya te veo. Ahora respira… ¿sientes que el espacio se desequilibra? Si eres un creador, abre los ojos y mira. Si no es así, mantén los ojos cerrados y muévete como un junco. Recréate con el viento y sonríe.
Si eres un creador y apoyas el “2%” haz la señal de victoria con la mano derecha, si no puedes, da igual, con la izquierda. Si eres de los que piensa que por qué un 2 y no un 4 u 8, levanta los hombros 2 veces y camina en línea recta (dicen que todos los caminos conducen a Roma).
Si piensas que en época de crisis es normal que se disminuya drásticamente el porcentaje de inversión en educación y cultura, ponte en cuclillas y mécete, si piensas que es una aberración, grita.
Muy bien, cálmate. Camina por tu isla, despreocupado,
sintiendo el espacio. Puedes tirarte al mar, si lo deseas…
Ahora intenta recordar por qué elegiste tu profesión (no importa si eres creador o no), pero si lo eres, ¿qué es lo que te hace tan especial? ¿qué es lo que tienes que decir que no lo haya dicho alguien antes? Si sabes la respuesta, apunta con el dedo índice hacia el cielo y no dejes de caminar. Si no eres un creador pero piensas que es necesario apoyarlos, coge su dedo índice y camina en círculo alrededor de él. No te quejes, sé muy bien que te cuesta.
¿Por qué tienes ese ojo tan rojo? …¡parpadea! Ya veo que te lo estás tomando en serio.
Si piensas que si no te metes a político no lograrás nada, empieza a golpear con tus pies el suelo; si piensas que pertenecer a una asociación o plataforma es la mejor manera de respirar sin que se desequilibre el espacio, dale la mano a la persona que esté más cerca de ti y levántala juntos. Si te identificas con la del 2%, ponte de puntillas. ¿Nadie te ha dicho que tienes dotes de bailarín? Eres un ingenuo, ¿los sabías? Cálmate, vuelves a tener el ojo rojo.
Si de pequeño te gustaba bailar, salta por el espacio y sonríe. Si llevaste o llevas a tus hijos a clase de danza, túmbate en el suelo y rueda; si ahora tomas clase de danza abre los brazos en cruz; si asistes, al menos, a 10 espectáculos de danza al año, suspira. Si nunca te interesó, ¿por qué participas en esta coreografía?
Me gustas. Es el momento de cambiar el ritmo. Asegúrate de seguir respirando.
¿Todavía crees que la Artes Escénicas pueden sobrevivir, sin subvenciones? Mira hacia atrás. ¿Consideras que las compañías canarias tienen algo potente que contar? Da una palmada. ¿Piensas que lo hacen?, aplaude. Si consideras que no lo hacen, ¿por qué no te quejas? Está bien, túmbate. Ahora piensa en la última obra que fuiste a ver al teatro. Si fue hace más de 3 meses, levanta las piernas, si fue hace más de 6, siéntate; si eres un creador, tápate el rostro con las manos.
¿Eres de los que piensan que las subvenciones son la censura del Estado del Bienestar?, camina hacia delante. ¿Crees que las Artes Escénicas son útiles o inútiles? Si piensas que son útiles camina hacia la derecha, si no, hacia la izquierda ¿Crees que son un reflejo de la sociedad actual? Camina hacia el centro y abraza a alguien que piense igual que tú.
Si eres programador de un municipio, ¿contratarías un espectáculo de gran creatividad artística, aunque tus vecinos no entendieran nada? Si tu respuesta es un sí, levanta el puño. Si es un no, porque piensas que los espectáculos hay que hacerlos para el público y sólo contratas lo que es “útil”, camina en dirección contraria. Si eres un creador, vuelve a taparte el rostro y llora. ¿Sinceramente crees que esto va a servirte de algo?
Bebe un poco de agua y regresa. Ya te estoy deseando.
Elige otro lugar diferente de la isla. De la suya. Cierra los ojos. Respira. Es otro olor, ¿lo notas? ¿Notas como el espacio se estira? Deja que te traspase. Ahora flota. Abre los ojos y mira. A mí no. Ahora es cosa tuya. |
001 mayo/junio
Zoom. Localización dispersa, aislada,
coordenada fantasma. Situación obsoleta en un
contexto azul cortado en siete pedazos de un
puzzle manejado por fuerzas centrípetas. Así
percibo la danza a través de mis Anteojos nuevos,
valientes.
Más zoom. Soledad, una isla dentro de otra isla,
la unidad, yo. Y entonces la libertad. Cuando
borramos los límites encontramos la paz y
entendemos que no estamos solos. ¡Vamos
a celebrarlo! Lo hicimos el 29 de abril, que fue
nuestro cumpleaños, el Día Internacional de la
Danza.
Desde hace 26 años se difunde un mensaje a
nivel internacional. Este año lo redactó el Dr. Alkis
Raftis, Presidente del Consejo Internacional de la
Danza (CID) de la UNESCO, en París. Su discurso
está vinculado a los gobiernos, patrocinadores
y medios de comunicación, como agentes
fundamentales que afectan a la práctica de la
danza.
Mirada atenta, abierta a nuevos lenguajes, a
nuevas propuestas. Dispuesta a propiciar nuevas
voces, ilusionadas, creativas, y también inexpertas,
pero siempre atenta. Esa es mi propuesta para las
instituciones públicas y empresas privadas.
Que los gobiernos y patrocinadores marquen las
políticas, temáticas prioritarias y presupuestos de
las artes escénicas es algo a lo que nos enfrentamos
los empresarios del sector año tras año. Horas y
horas de proyectos redactados en el ordenador
con instrucciones de convocatorias, festivales
y ferias desarrollan la imaginación empresarial
hasta límites insospechados. Pero…¿y la artística?¿De verdad se desarrolla? ¿Se fomenta? Oiga,¿interesa?
Y claro, cada cuatro años, con los cambios
políticos, nos enfrentamos a la gran
pregunta, la que nuestro ordenador realiza al
terminar cada jornada: ¿reiniciar, hibernar,
apagar o suspender?
Cambiaré de usuario. Los medios de comunicación.
El tercer agente al que interpela el presidente del
CID para fomentar la danza. Y es que la televisión,
especialmente, tiene la capacidad de convertir
todo lo que toca en oro. Crea espectáculo y
negocio. Eso es lo que todo el mundo entiende.
Así sucede con el programa de Cuatro: Fama,¡a bailar!, que engancha a una audiencia joven,
que quiere expresarse con un lenguaje de hoy.
Son el futuro de la danza. Dejando a un lado lo
que significa el “chou” (no podemos olvidar que
es un reality), destaco valores positivos tales
como luchar para perseguir un sueño, formarse
para conseguirlo y trabajar duro para lograrlo,
más allá de lo que pueda durar un programa en
televisión.
Los bailarines pueden transmitir valores muy
importantes a la sociedad y en este caso a los
jóvenes, porque son incombustibles y su vocación
traspasa la caducidad de cualquier concurso
cuando su premio anhelado es conseguir la mejor
formación para ser un gran bailarín/a.
Y como medio de comunicación potente no
podemos olvidar la Red. Es entonces donde apelo
a los creadores, a ese colectivo que, aunque
no forma parte del manifiesto de este año del
Día Internacional de la Danza, es el auténtico
motor y valor del marco político, institucional y
empresarial.
Existe un paisaje intercultural, universal por
descubrir, que plantea otras coordenadas.
Un nuevo sistema de posicionamiento global
(GPS: Global Position System) ¿Quién quiere
danzar en él?
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