Plumin  
LogoAnteojos
Isaac Belmar Isaac Belmar

sólo para profesionales.

El plan de Marketing de guerrilla. 011 enero / febrero

He aquí una aproximación simple y efectiva al tema del plan de Marketing. Es el enfoque que se le da en el Marketing de Guerrilla y, como todo en esa filosofía, es sencillo y al grano.

Cuando a uno le cuesta más completar el plan de Marketing que ejecutarlo en la práctica es que algo está fallando. Si un plan es demasiado pesado, demasiado engorroso y demasiado suplicio es que algo falla.
Es un enfoque personal, pero la realidad que he visto durante mucho tiempo es que si nos vemos inmersos en esa situación tenemos que ser conscientes de que la mayoría de esas veces el plan nos va a ser poco útil, aunque sólo sea por la manía que le pillaremos. Así que para remediarlo vamos a ver cómo enfoca el Marketing de Guerrilla el tema del plan, ya que resulta sencillo, adecuado especialmente para el pequeño y mediano empresario y, sobre todo, suele ser muy útil en la práctica.
Normalmente un plan de Marketing de Guerrilla consta de siete preguntas. Eso es, siete, no más, pero la efectividad y utilidad de este acercamiento radica en que son siete preguntas cruciales. Si tenemos una buena respuesta para ellas, tenemos un buen plan porque habremos resuelto las cuestiones principales que realmente importan.
A quien sea asiduo de la obra de Jay Conrad Levinson (el padre del Marketing de Guerrilla) ya le sonarán, para los que no, vamos a ver cuáles son y lo que significan.
Pregunta 1.- ¿Cuál es el propósito de nuestro Marketing?
Comenzamos el plan por la base, cuáles son los objetivos que pretendemos conseguir. Si no sabemos lo que queremos, no debe sorprendernos que no lo consigamos. Por eso el primer paso es establecer unos objetivos claros y específicos.
Pregunta 2.- ¿Cuál es el mercado objetivo?
Muchas pymes optan por responder a esta pregunta con un “todo aquel que me pueda comprar”, pero la realidad es que intentar vender a todo el mundo termina con un “no venderle a nadie”.
Debemos definir bien cuál es nuestro mercado o, si no, cuando realicemos nuestros materiales de Marketing, van a resultar difusos y poco efectivos porque intentaremos hablar para demasiados y no convenceremos a ninguno.
Pregunta 3.- ¿Cuál es nuestro nicho en el mercado?
El 99% de las pymes se ve sometido a competencia, es una realidad de la que no se puede escapar, con lo cual ya no basta ser buenos sino especializarnos en algo, en un segmento de mercado al cual tenemos que suplir mejor que los demás.
Las claves aquí son:
- Encontrar un nicho o segmento del mercado lo bastante rentable.
- Que sea un nicho en el que podamos especializarnos, idealmente por especial afinidad con ellos (por ejemplo, si somos una empresa de tecnología quizá sea buena idea enfocarnos a otras empresas de tecnología que no sean reacias a adoptar nuevos productos y entiendan fácilmente cómo usarlos).
- Convertirnos en los mejores para ese nicho concreto.
La gente cuando quiere algo quiere al mejor, no a uno que parece medianamente bueno en muchas cosas, por eso es importante buscar un nicho y ser los reyes en él, los que entienden y satisfacen a esos clientes concretos mejor que ningún otro.
La combinación de ser los expertos en un nicho y luego desarrollar una buena estrategia de gestión de clientes en ese nicho son las claves para una rentabilidad duradera.
Pregunta 4.- ¿Cuál es nuestra ventaja competitiva?
Si no hacemos algo mejor que los demás ¿por qué van a tener los clientes un incentivo para elegirnos? Debemos dar algo que los demás no dan, debe ser relevante y definirlo concretamente en esta parte del plan.
Pregunta 5.- ¿Cuál es nuestra identidad?
¿Somos los más rápidos? ¿Los de mejor precio? ¿Los que siempre están a la última en innovación o los que tratan a sus clientes mejor que nadie y de manera más personal?
Tenemos que tener identidad propia, ser reconocibles y no una más entre las miles de empresas grises y parecidas que hay en el mercado.
Muy importante, definir nuestros rasgos propios, si miramos alrededor toda empresa de éxito tiene unos rasgos de identidad muy claros, es fácil definir los rasgos propios de, por ejemplo, Microsoft o BMW, pero al cliente le resulta muy difícil a veces definir en qué se diferencia una pyme de otra, porque la mayoría no se diferencia en mucho (entre otros muchos pecados capitales).
Labrarse una identidad es muy importante para que luego todas las acciones de Marketing sean coherentes y las refuercen y además se nos reconozca fácilmente por ser los rápidos, los eficientes, los fiables... y no uno más.
Obviamente esta pregunta y la anterior van de la mano.
Pregunta 6.- ¿Qué tácticas, estrategias y acciones vamos a utilizar para llevar a cabo el plan?
Si ya tenemos unos objetivos, un nicho, una identidad y una ventaja, ahora queda saber cómo vamos a llegar desde donde estamos hasta esos objetivos, mostrándonos ante el nicho y resaltando una identidad y una ventaja que sean atractivas.
En esta parte definiremos las acciones a tomar, cuándo se van a ejecutar y quién es el responsable, y las vamos a integrar en nuestra agenda.
Así, cuando llegue la fecha de cada una, podremos ver cómo van y que no se queden olvidadas en la estantería junto con el resto del plan.
7.- ¿Cuál va a ser el presupuesto de Marketing?
Esta pregunta no es más que traducir en números lo anterior, es decir, definir bien cuánto nos va a costar lo que hemos detallado en la anterior pregunta.
Y ya está. Es mucho más práctico dar buenas respuestas a estas siete preguntas que rellenar como podamos incontables apartados de algún complejo modelo visto en algún lado.
Planificar es una herramienta que nos tiene que ayudar a conseguir objetivos, el plan debe ser como un mapa de carreteras para el viaje y no un inconveniente que nos robe tiempo y luego no sirva para nada.

sólo para profesionales.

El secreto imprescindible para tener resultados en Marketing. 010 noviembre / diciembre

Por mi experiencia puedes obtener resultados en Marketing de muchas maneras excepto una. Curiosamente es de las más nombradas, de las más “sabidas” y sin embargo de las menos usadas a la hora de la verdad. Lo he podido ver en multitud de ocasiones y en las más diferentes empresas.

Uno puede emplear las más diversas estrategias y enfoques respecto al Marketing, pero hay un elemento sin el cual no se va a conseguir absolutamente nada.
Por mi experiencia como emprendedor, cuando comienzas con una iniciativa propia, algo extraño ocurre en nuestra percepción y comenzamos a ver al precio de una manera dañina y distorsionada.
La Acción. Y es que si no hay acción no hay resultado.
Puedes quitar todo lo demás (incluso tener un plan) y puede que consigas algo (aunque no sea mucho), pero la realidad es que la acción es lo único que nos va a traer resultados, en Marketing y en cualquier otra cosa.
Podemos planificar, pensar, crear estrategias, dar vueltas e imaginar todo lo que queramos. Nada de eso va a traer a una sola persona hasta nuestra puerta.
Y por desgracia ese es el problema con la mayoría de planes de Marketing y con el Marketing en general dentro de una pyme, que no suele haber demasiada acción real y continua. Quizá como mucho alguna acción a la desesperada, cuando no hay más remedio.
Tras todos estos años viendo experiencias propias y ajenas concluyo que el principal motivo por el que muchas pymes no consiguen resultados con el Marketing es porque, “simplemente”, no suele “haber tiempo” para el Marketing.
Hay tantas cosas que hacer, tantos fuegos que apagar o trabajos que terminar que, sencillamente, no hay tiempo para nada más.
Pero he aquí la cuestión: si el verdadero objetivo de una empresa es generar clientes, seamos conscientes de que el Marketing es lo que trae esos clientes y si no se “tiene tiempo” para el Marketing (que es una de las frases que más he oído de boca de pequeños emprendedores), entonces la conclusión es que realmente: “En la empresa no hay tiempo para generar clientes”.
No cuesta mucho imaginar qué suele pasar al poco tiempo.
Lo mismo pasa con los planes de Marketing.
Se hacen, se pone esfuerzo y luego se olvidan, nadie los sigue, las acciones se quedan sin ejecutar, todo se va olvidando y cuando se intenta retomar el plan, ya parece todo tan cuesta arriba que habría que empezar de nuevo.
Si está recibiendo esta información es porque el tema de realizar un plan de Marketing es necesario o le interesa, por eso he aquí la paradoja más importante respecto a los planes de Marketing:
“Que cuando se acaban de realizar, en realidad no has hecho todavía nada, la labor de verdad comienza justo cuando se pone el punto final al documento”.
Hasta que no se empieza a actuar y poner en práctica, un Plan de Marketing es sólo papel y tiempo perdido.
Es duro decirlo, pero es así y lo que es peor, en todos estos años no he visto un solo plan que acertara en sus previsiones o fuera como la seda en cuanto se empezaba a actuar.
Napoleón dijo que ningún plan aguantaba el primer contacto con la realidad y pocas frases hay más ciertas que esa. Todas las previsiones se van a desviar, las acciones se retrasarán (o adelantarán) y acabarán costando más de lo que pensábamos.
En definitiva, me gustaría compartir estas dos lecciones importantes que cuando aprendí e integré en el Marketing marcaron una gran diferencia. La primera es una pequeña estrategia que suelo comentar y compartir con clientes.
Aunque cuando se trabaja en detalle consiste en establecer ciertos baremos y compromisos, la esencia es esta: da igual a lo que nos dediquemos, una de nuestras funciones cada día es dedicar un tiempo al Marketing.
A hacer unas llamadas más, a contactar con ese posible aliado, a ver dónde nos podemos anunciar (y hacerlo), a mejorar las relaciones con clientes. En definitiva, el esfuerzo en Marketing tiene que ser constante cada día si queremos algún resultado duradero y por eso tenemos que empezar a buscarle tiempo y dedicarle recursos.
Si es tan importante como la producción u otras labores de administración (y lo es más incluso), entonces va siendo hora de que reflejemos eso de verdad en nuestra agenda y empecemos a buscar tiempo.
Porque muchas veces pasan los días y, una vez más, el tiempo dedicado cada jornada a traer más gente hasta nuestra puerta ha sido cero.
En la práctica, la estrategia consiste en, antes de nada, tener claras las estrategias y acciones de Marketing que más nos están funcionando y luego CADA DÍA, dedicar un tiempo a poner en práctica dichas estrategias.
Cada día, hasta que se convierta en un hábito, como es el de hacer las facturas o sacar el trabajo adelante.
¿Cuántas empresas conoce que hagan un esfuerzo consistente cada día en el Marketing?
Probablemente ni siquiera conozca muchas que tengan claras cuáles son las estrategias y medios de Marketing que más clientes les están trayendo (y que es el primer paso imprescindible para aplicar esta estrategia).
La segunda cosa que he aprendido y me gustaría compartir es que nadie acierta a la primera.
Y nadie, es nadie, ni siquiera los mayores expertos. Cuando eso lo ves en primera persona supone toda una “revelación”.
De hecho si nos fijamos en cómo funcionan de verdad los líderes que mejores resultados obtienen nos daremos cuenta de que:
ACTÚAN >> VEN LO QUE FALLA >> CORRIGEN >> ACTÚAN
(y así constantemente).
Microsoft o Sony no aciertan en sus planes ni aún teniendo a los mejores del mundo para hacerlos, pero sí se cuidan de actuar, ver cuál es la desviación y corregir.

Ese es el secreto, la acción inteligente y continuada, el único elemento que no podemos quitar de nuestro Marketing.

sólo para profesionales.

Los 3 errores más habituales (y costosos) en Marketing. 009 septiembre /octubre

¿Comete estos errores en su Marketing? Todos lo hacemos alguna vez, resultan muy costosos y por desgracia demasiado comunes. Por eso vamos a ver cuáles son y qué podemos hacer.

Todos cometemos errores, es algo inevitable y que nos acompañará hasta el último de nuestros días, sin embargo, que sea así no implica que:
a) No intentemos reconocer cuáles son.
b) No intentemos ponerles remedio.
Eso es lo que vamos a hacer aquí con respecto al Marketing.
Por experiencia hay tres errores fundamentales que se suelen cometer por parte de las pequeñas y medianas empresas a la hora de desarrollar el Marketing. Prácticamente ningún negocio se libra de cometerlos en algún momento y, por supuesto, éste que escribe también. El verdadero problema lo tenemos cuando esos errores son una constante, es decir, que sistemáticamente los repetimos y además optamos por la peor de las estrategias, que es cerrar los ojos ante ellos.
El resultado es fácil de adivinar: marketing poco rentable, resultados escasos y frustración, porque en muchas ocasiones y por desgracia para la pyme, el Marketing es sinónimo de eso precisamente, de frustración.
Error número 1: mensajes débiles.
Hoy día es tal el nivel de ruido y competencia que cada vez es más difícil decir las cosas de manera que se nos oiga y, sobre todo, que se nos haga caso. Cuando uno lee la mayoría de los mensajes de Marketing que le llegan puede ver un patrón común que se basa en el “Yo, Yo y Yo”. “Nuestra empresa esto y nuestro producto lo otro”.
Por desgracia nuestra empresa y nuestro producto, el modo en que trabajamos o cómo creamos la iniciativa en su día es algo que sólo nos interesa a nosotros. Al cliente todo eso lo único que le proporciona son ganas de reciclar el folleto o hacer clic para cerrar la ventana de su navegador.
El mensaje adecuado habla siempre y en primer lugar de la necesidad del cliente y luego de cómo puede solventarla con lo que hacemos. El cliente quiere oír hablar de él, sus problemas y cómo puede solucionarlos. Quizá con el tiempo y una relación más sólida, algún cliente quiera saber más sobre cosas de nuestra empresa, pero al principio le importa él y lo que ha venido a buscar, si no se lo decimos de manera rápida y convincente, se va. Así de simple.
Tarea: revisar nuestros mensajes. Eso incluye nuestros folletos, sitio web, tarjetas de visita, cuñas de radio... Poner en primer lugar de todos ellos lo que realmente busca el cliente y comenzar a cambiar cada referencia a nuestra empresa por una referencia a lo que de verdad le importa a aquel a quien nos dirigimos.
Error número 2: disparar a ciegas.
Recientemente en un interesante artículo llamaban a esto spray and pray. Es decir, lanzar el mensaje como un spray a todo lo que se mueva y ponerse a rezar para que alguna semilla caiga en tierra fértil.
La rentabilidad no está en intentar abarcar todo lo posible y vender a todo el mundo, sino en tener un segmento de clientes fieles con los que establecer una relación leal, profunda y duradera.
El camino más rápido para un marketing poco rentable es usar esa “estrategia en spray” de campañas a todo el mundo. Mil teléfonos cualquiera a los que llamar son peores que 20 teléfonos de clientes ideales. Si queremos que nuestro marketing sea rentable y dé frutos en forma de ventas, es hora de plantearnos un marketing de precisión, buscando realmente a quien nos quiera escuchar y quien pueda favorecerse de lo que hacemos, aunque cueste un poco más.
Tarea: definir claramente nuestro cliente ideal. Si ya tenemos clientes miremos quiénes son los mejores, sus rasgos comunes nos indican el tipo de cliente que deseamos atraer y será más fácil definir claramente y por escrito quién es nuestro cliente ideal.
Una vez tengamos un retrato robot de ese cliente ideal debemos preguntarnos: ¿Dónde puedo encontrarlo? ¿Cuál es la mejor manera de contactar con él? ¿Cuál es su necesidad o deseo más urgente (para aplicarlo en la tarea anterior)?
Lo siguiente es refinar nuestro Marketing para que sea de precisión y enfocado en ese tipo de cliente.
Error número 3: no dar seguimiento.
Cada día que pasa es más difícil conseguir una venta “a la primera”, por eso, en vez del enfoque duro de vender es mejor un enfoque de relación paso por paso. Un posible cliente puede no habernos comprado en el momento, pero eso no significa que no lo pueda hacer en el futuro. Hay que dar un seguimiento, sin un seguimiento estaremos perdiendo la mayoría de las ventas porque casi ninguna podrá ser a la primera.
Para eso tenemos que tener en marcha una estrategia de gestión de clientes y contactos, almacenando los datos, pidiendo permiso para comunicarnos con ellos, preocupándonos por suministrarles valor y hacerles la vida más fácil.
El resultado debe ser que, con el tiempo, estemos ahí y demostremos que somos de confianza para cuando le surja la necesidad. Si lo que ofrecemos es un servicio o bien un producto de cierto valor monetario, esta estrategia es todavía más vital.
Tarea: tener una estrategia de seguimiento. Tenemos que crear una relación. El escenario más favorable para nuestro negocio es tener una estrategia de CRM (Customer Relationship Manager), idealmente complementada con un buen software de CRM. Si no la tenemos hay que ponerla en marcha. No implica necesariamente grandes desembolsos, implica preocuparse por el cliente presente o futuro y no perder el contacto, mostrando poco a poco que somos alguien en quien merece la pena confiar. Y si la tenemos preguntémonos: ¿Está funcionando correctamente? ¿Qué tres cosas podría hacer para mejorar su efectividad? Pensemos un momento y anotemos en un papel. comentarios
sólo para profesionales. 

Indicadores de Marketing que hay que controlar en tiempos de crisis. 008 julio/agosto 
Uno de los principales problemas que sufrimos los emprendedores en tiempos turbulentos es que de repente todo el entorno se altera, los clientes, los proveedores, los amigos, otros emprendedores con los que nos relacionamos, las noticias que suben la voz y buscan el titular más terrible que haya para captar la atención... Ante eso, y más que nunca, la reacción tiene que ser saber perfectamente qué está pasando en nuestra empresa y en nuestro Marketing.


¿Quién puede pensar con claridad en tiempos convulsos?
En general muchos pequeños emprendedores no tienen la costumbre de conocer muy bien qué ocurre en la empresa más allá de conocer los ingresos y los gastos del mes. Se camina en la niebla sin saber realmente qué esfuerzos están funcionando y cuáles están fallando, algo que se acentúa en tiempos poco boyantes en términos económicos. El grado de confusión, ansiedad e incertidumbre es tal, que esa niebla a nuestro alrededor es más espesa, vamos viendo menos y escuchando cosas cada vez más amenazantes, que no sabemos muy bien si son reales o de dónde vienen.
Pues bien, tenemos que cortar esa niebla aunque sea con un cuchillo, tenemos que ganar claridad y tenemos que ponernos con la misión de conocer, como mínimo, estos indicadores de Marketing que vamos a ver, para valorar bien qué está pasando realmente y actuar con conocimiento de causa.
¿Por qué centrarnos en el Marketing?
Porque ya sabrá la verdad más simple: el Marketing es lo que nos proporciona los clientes.
Muchas empresas en estos tiempos ven que bajan las ventas, cogen el bisturí a ciegas y comienzan a cortar, sin saber si están extirpando el peso muerto o la arteria principal. He aquí lo que personalmente mido y tengo en cuenta.
Lo ideal es tener un software de CRM que automatice estos cálculos y la introducción de información, pero aún así no requiere una inversión adicional para empezar a aprovecharlo. Podemos hacerlo fácilmente con ayuda de una hoja excel para ir anotando datos durante el mes y que nos calcule indicadores convenientemente a final de dicho mes. Por supuesto habrá que actualizarlo.
Paso 1.- Detallar perfectamente las estrategias que hay en marcha.
Lo primero es tener bien claras qué estrategias estamos usando ahora mismo en cuanto a Marketing y promoción.
Puede ser nuestro esfuerzo personal de relaciones públicas, usar comerciales empleados, reparto de folletos, telemarketing, uso de correo directo... La cuestión es definir y detallar concretamente cada uno de los medios que empleamos para generar clientes.
Paso 2.- Detallar exactamente el coste de cada estrategia
Este paso no es difícil, ya que simplemente tenemos que coger nuestras facturas o nuestro presupuesto del mes anterior y ver exactamente qué parte de lo gastado en Marketing corresponde a cada una de las estrategias anteriores.
Es importante que asignemos bien los costes a cada estrategia, en caso de que coincidan (por ejemplo enviamos comerciales a cerrar lo iniciado por Marketing telefónico y también por las campañas de correo) entonces repartimos de la manera más justa posible.
Paso 3.- Detallar bien cuántos clientes hemos obtenido y a través de qué estrategia han llegado este mes.
El resultado aquí es obtener el número de clientes que nos ha proporcionado cada estrategia.
Debemos tener en marcha de antemano un sistema para poder trazar de dónde viene cada cliente y apuntar en algún lado, si nos conoció porque le llamamos en una campaña o bien vino él porque vio el anuncio que pusimos en el periódico.
Si la manera de controlar y medir por dónde nos están conociendo no es perfecta, como es normal, y no es posible trazarlo siempre, no pasa nada, empleamos la táctica más efectiva y barata de todas: le preguntamos amablemente al cliente, la mayoría de las veces no tendrá ningún problema en respondernos. Aunque no tengamos un 100%, nadie lo tiene, algo es mejor que nada.
Paso 4.- Detallar el número de ventas
Un cliente puede haber realizado dos compras este mes, eso para nosotros es un cliente y dos ventas, no es lo mismo de antes.
Paso 5.- Comenzamos a calcular estos indicadores
- Coste de adquisición de un cliente nuevo: es decir, cuánto tenemos que emplear cada mes para conseguir un cliente nuevo.
- Coste en Marketing del mes / Nº de clientes conseguidos en el mes.
Lo ideal, como en el resto de indicadores que veremos, es poder hacer eso en general y luego para cada estrategia.
- Coste de estrategia Z este mes / Nº de clientes conseguidos por la estrategia Z este mes. Por eso la insistencia en dividir por estrategias, eso nos dirá cuál nos está proporcionando más y cuál es la que no está funcionando. Si hemos de cortar o modificar nuestro Marketing al menos así podremos hacerlo con claridad y basándonos en números, no suposiciones o sabiduría popular.
- Retorno de la inversión en Marketing: es decir, cuánto hemos obtenido de ingresos a cambio de lo empleado en Marketing este mes.
La manera más sencilla de calcularlo es simplemente dividiendo los ingresos de venta generados por las acciones de Marketing del mes entre los costes del Marketing.
- Ingresos proporcionados por las acciones de Marketing / Coste de Marketing
Nuevamente entra aquí el calcularlo para cada estrategia, así sabremos el criterio principal, y objetivo, para ver qué potenciar y qué modificar o eliminar del Marketing.
- Ingreso medio por cliente: de nuevo en general y para cada estrategia, para saber cómo va evolucionando lo que un cliente emplea en nosotros.
- Ingresos del mes / Nº de clientes conseguidos (indicador general)
Lo ideal es que podamos calcular el ingreso medio por estrategia teniendo en cuenta la suma de los ingresos de los clientes obtenidos por cada medio empleado, pero si no puede ser o hay demasiados, podemos aproximarlo multiplicando el número de clientes conseguidos con la estrategia por el Ingreso medio por cliente, es decir, el resultado de la operación anterior.
Cuanto menos homogéneos sean los clientes que obtenemos a la hora de comprar, menor efectividad tendremos en ver los ingresos medios por estrategia, ya que siempre ganarán las estrategias con más clientes conseguidos.
- Beneficio medio por cliente: muy sencillo, en vez de dividir los ingresos por el número de clientes conseguidos, dividimos los beneficios, es decir, los ingresos menos los costes. Los beneficios los podemos calcular también por venta, por estrategia...
Si tenemos esos indicadores y, sobre todo, somos capaces de conocerlos o aproximarlos para cada estrategia, entonces ya podremos tomar decisiones sobre el Marketing de manera clara y no actuar sin criterio.
Es fundamental que seamos capaces de delimitar bien las estrategias de Marketing que estamos usando y trazar los costes y clientes que discurren a través de cada una de ellas, si no tenemos una mínima idea y aún así empezamos a modificar el marketing estamos haciendo operaciones a ciegas.
En este artículo se trata lo más básico, por razones de espacio y alcance, se dejan fuera conceptos más avanzados como el valor y beneficio de por vida, etc. pero es un buen primer paso si queremos caminar por la niebla con una brújula al menos.
comentarios

 

Casi todos los derechos reservados. La empresa editora no se hace responsable de los comentarios de sus colaboradores. Que cada palo aguante su vela.
Teléfono 922630140 ·  Dean Palahí,225 · 38201 La Laguna - Tenerife
lectores@revistaanteojos.com